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  • Dalprem Kaur

EL ARTE EL CAMINO HACIA MI FELICIDAD

Actualizado: feb 25

Conectando con la felicidad



El crear arte es un nuevo comienzo, una nueva etapa que empieza dentro de mí, que podría describir como un regresar a mí misma. Pero antes de contarte más sobre ello, me presento, mi nombre es Virginia Silván y mi nombre espiritual Dalprem Kaur. Tengo 40 años, adoro el yoga kundalini, crecer personal y espiritualmente, y el mar. Actualmente, vivo en Tarifa, Cádiz.

Tanto este blog y como mi obra la firmo con mi nombre espiritual como ya habrás visto, ¿Y por qué? pues porque es mi parte espiritual la cual me ha hecho crecer, vivir más conectada al AMOR, y regresar a mi felicidad. Además, me encanta el significado de mi nombre espiritual, Dalprem Kaur significa la princesa que trae el amor a la gente. ¿No es precioso? A mí me encanta:) y no sólo es mi nombre espiritual sino que este nombre habla de mi propósito de vida: el amor y transmitirlo a los demás. Bueno, ahora que ya sabes un poco más de mí permíteme profundizar en esta historia de arte y mi felicidad.

Desde la adolescencia dibujar y crear me encantaba muchísimo, era mi forma de simplemente ser y estar en el momento presente. El tiempo se paraba mientras creaba y todo mi ser estaba fundido con lo que estaba creando en ese momento. Sin embargo, por aquel entonces con 15 ó 16 años que tenía nunca pensé en el arte como algo a lo que podría dedicarme. Lo veía como algo que disfrutaba y hacía cuando me salía. Pensaba que si me dedicaba a ello tendría que dibujar y hacer creaciones que no quería hacer, limitando mi libertad o crear como una obligación, es decir, tenía la creencia limitante de que el trabajo tiene que ser algo duro, que requiere que no pasarlo bien, y por tanto, no es algo que podías disfrutar inmensamente. Además, no veía al arte como una forma de ayudar al mundo, a las personas. Pues, tenía la creencia de que ayudar a los demás necesitaba ser algo que sólo se hacía a través de servicios como la psicología, la medicina, o el voluntariado. Y yo deseaba ayudar a los demás con mi trabajo. Esa mentalidad me hizo decantarme por estudiar psicología y dejar a bellas artes como mi última elección de carrera. Lo curioso es que estaba en mi lista de las tres opciones pero ni de lejos en primer lugar. No me arrepiento para nada de haber estudiado psicología y después psicoterapia pues los aprendizajes han sido inmensos a todos los niveles, y de hecho, gracias a ello estoy aquí hoy escribiendo este post. Sin embargo, hoy en día, esa mentalidad sobre lo que es ser artista ya no existe en mí, y sí, creo firmemente que una persona puede disfrutar inmensamente en su trabajo y servir de utilidad a otras personas. Además de que esa actividad laboral sea algo que fluye de forma fácil, aunque el esfuerzo siempre está presente en el sentido de aprender y crecer. El arte ahora lo veo como algo valiosísimo como un gran enriquecimiento de la sociedad y la cultura pues expresa con mucha sensibilidad el qué es ser humanos. Nos transmite emociones, nos hace pensar, aporta valores, nos abre la mente, fomenta nuestra creatividad y destaca la importancia de disfrutar creando desde lo más profundo de uno/a mismo/a. Y a nivel personal -espiritual el arte nos conecta con algo en nuestro interior, cada obra de un artista nos transporta de alguna forma hacia nosotros/as mismos/as.

Cuando elegimos arte para nuestro hogar, esas obras son mucho más que algo decorativo son parte de la energía de la persona que la creó y está llena de las intenciones de esa persona durante el proceso de su creación. Nos llevamos a nuestro hogar un poco del amor de esa persona expresado en su obra, nos llevamos a casa un poco de su vibración, su energía y eso es maravilloso.

Hablando de forma más personal, de mi experiencia cuando creo arte, ese proceso de crear me conecta a mi esencia, dejo de ser yo para ser lo que la obra quiere que sea para poder surgir a través de mí. Hay una especie de fluir, de soltar, de dejarte guiar por algo en tu interior y que además, sabe perfectamente cuando la obra está terminada y cuando no, es una sensación. Y cuando estoy en conexión con el proceso de crear soy inmensamente feliz. Sin embargo, si intento crear desde mi ego, desde mi yo, lo que sale no lo siento bien, lo siento como forzado. De ahí, que el tipo de arte que más me gusta y disfruto realizando es el arte abstracto donde mi parte de control procedente del ego es mucho más fácil de soltar y abandonar, por lo que mi verdadero ser puede brotar, expresarse como desee sin límites y cuando lo hace…la sensación es maravillosa. Y es que precisamente crear me hace feliz y por ello, he regresado al arte y para quedarme. Quiero vivir como artista hasta el día que tenga que abandonar este hermoso planeta y expandir buenas vibraciones con mis obras que se quedarán aquí tras mi marcha. No sé muy bien cómo lo haré pero eso ya irá surgiendo e iré aprendiendo en el camino. Quiero que este blog sea parte de este proceso de crecer como artista y compartirlo así contigo, al menos esa es mi intención. Y por eso, he decidido comenzar este blog ya que nunca es tarde y el momento siempre es ahora.

Mi intención es que mi arte sirva a las personas que lo contemplan, las haga más conscientes y las llene de hermosas vibraciones- todas hijas del amor verdadero-.


¡Un abrazo de luz enorme y hasta el próximo post!


PD: Termino realizándote una pregunta…cuéntame ¿y a ti qué te llena de felicidad?


“El arte de la felicidad es servir a todos, y todos te servirán.”
“La felicidad es tu derecho. ¡Vívela!

Citas de Yogui Bhajan


Más sobre mí y mi arte en www.dalpremkaurart.com

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